¿Estallido social en las fuerzas armadas?

Por Patricia Flores

Se robó las portadas de los medios, en Twitter se convirtió en trendic topic, y más de algunos lo acusaron de montaje. Mientras videos en redes circulaban y mostraban a las iglesias San Francisco de Borja, y de La Asunción quemadas, efectivos policiales solo trabajaban para dar con los responsables. Grande fue la sorpresa al dar con un funcionario activo de la Armada. Algo totalmente fuera de plano.

Ernesto Osorio Loyola, cabo de la dotación de la Base Aeronaval de Concón, así el Subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, lo identificó. Estaba en su día de franco y su detención se produjo cuando se realizaban barricadas en las cercanías de la Iglesia de Carabineros. Por lo mismo fue formalizado, quedando con firma bimensual y dejando al descubierto una Fuerza Armada que ha sabido más de crisis que de logros en menos de un año.

“En la tarde de este domingo, un miembro de la institución fue detenido por personal de Carabineros tras participar en desórdenes públicos…“ Con esas palabras, la Armada de Chile se refería a lo sucedido. 4 de la tarde, de un domingo 18 de octubre, y en las inmediaciones de la iglesia San Francisco de Borja, un marino era detenido. Horas más tarde sería su formalización: firma bimensual por desórdenes públicos, ley antibarricadas e infracción al artículo 318 del Código Penal.

Desde el estallido social a la fecha, las escuelas matrices han tenido que enfrentar un cuestionado rol, no solo en lo económico, sino también en lo social. Crisis institucional que ,en cifras y documentos, se traducen en un alza por licencias psiquiátricas y bajas postulaciones. Desde el 18O hasta el 31 de diciembre, carabineros ha presentado más de 3.500 licencias médicas por trastornos mentales y del comportamiento, cifras que sitúan a estos permisos en el tercer lugar. En todo el 2019 se emitieron 15.530, número que supera con creces a años anteriores.

La postulación a la Escuela de Suboficiales de Carabineros también es otro tema. Desde el 18 octubre del 2019 se registró una caída del 71%. Situación que tampoco pasa inadvertida en el Ejército, institución que en el sondeo Cadem recibió la más baja aprobación desde el 2017. El informe de Derechos Humanos UDP 2020 muestran que “el estallido social evidenció que el Estado de Chile posee graves dificultades no sólo para garantizar el derecho de reunión, sino que al momento de ejercer la fuerza para controlar el orden público”.

Mientras desborde enfatiza en que los sumarios internos en las FF.AA sean investigados por el ministerio público, la insurrección también podría estar dentro de las instituciones: con soldados que se niegan al estado de excepción, con marinos que participan en sus días de franco en movilizaciones, con jóvenes negándose a participar del servicio militar… ¿será que la realidad ha traspasado muros armados?

Quizás el octubre del 2019 llegó para visibilizar, y con todo, las necesidades de una clase social que era invisible a ojos de la política y a la élite de la Fuerza Armada. De otro modo ¿por qué tanta baja en sus cifras y funcionarios que en días libres van desde Concón a marchar en Santiago?

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