Opinión: Viña del Mar y la esquizofrenia municipal

Por Elias Aguayo

Las municipalidades constituyen un eslabón importantísimo dentro de la orgánica de estado, ya que son la primera línea de comunicación que tienen los ciudadanos con la administración pública, por ende, es de vital importancia indicar la responsabilidad que poseen los distintos actores dentro de la gestión municipal, con el objeto de transmitir confianza.

En la actualidad Viña del mar atraviesa por una crisis de desconfianza generalizada y falta de probidad, que incluso se ve reflejada en aquellos que representan a la ciudadanía con la responsabilidad de defender los derechos y la participación activa de los ciudadanos dentro del municipio. Ya es sabido del déficit financiero en la municipalidad de viña del Mar, tras la auditoría efectuada por la Contraloría General de la República, en donde arrojó 27 conclusiones de acuerdo a los detalles del Resumen ejecutivo del informe final N°577 de 2018, en donde se comprobó un déficit de $ 17.585.250.174 de pesos. Pero que genera o generó este déficit? En lo concreto, se obtiene como resultado una merma sustancial en proyectos en beneficio del desarrollo comunal y mantención de esta, pero la autoridad comunal invita a dejar de hablar del déficit, ya que ya no existe, podría ser, que así sea, pero mirando la problemática desde a fuera, igualmente podemos dilucidar que se perdieron más de $17.500 millones de pesos, que demuestran la mala gestión municipal, poco control e irresponsabilidad en la toma decisiones que generan perdidas sustanciales de los recursos financieros, que repercuten directamente en el bienestar de nuestros vecinos. Otro ejemplo de la mala gestión y falta de profesionalismo de los organismos internos del municipio, se ve reflejado en la licitación de los estacionamientos de la Plaza Sucre, que por una parte, han cedido parte del estero Marga-Marga como estacionamientos de superficie, en un bien nacional de uso público y por otra parte el pago de $460 Millones de pesos a la Empresa Besalco, por irregularidades detectadas en el proceso de licitación y construcción de estacionamientos, sin detallar EL MAL ACUERDO, previo a este dictamen judicial, el cual los invito a revisar.

Siguiendo por la misma línea bajo el concepto de probidad y de demostración de confianza, aparece uno de nuestros ediles Gabriel Mendoza Ibarra (UDI), el cual dice estar preparado para asumir la alcaldía municipal, por la eventual destitución de la Alcaldesa Virginia Reginato, después de la acusación realizada en su contra por notable abandono de deberes en el Tribunal Electoral de Valparaíso, en donde el susodicho  deberá devolver $26 Millones de pesos por no justificar los trabajos o su función específica en los talleres deportivos que desarrollaba en los sectores altos de Viña del Mar, programas que pagó el municipio al edil entre los años 2014 y 2016.

Viña del Mar necesita un cambio y un cambio urgente, pero para poder generar cambios, es necesario generar conciencia de aquello que nos afecta, es momento de escoger y escoger bien, a aquellos que representaran nuestra voz y voto frente a las posibles soluciones a las problemáticas existentes, basta ya de propuestas con falsas expectativas en torno a una publicidad engañosa. Recuperar Viña del Mar depende de ti.

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